Raíz

JORGE BOTELLA

 
I

Guarecida so tierra,
reservada
a la furia del sol, al vigor
de los vientos,
la fecunda semilla
desarrolla su ser:
estructura profunda del reino
vegetal.

Subcutánea trama a la piel
del planeta
consolida abrazando al terreno
el vergel a la vista
del jardín,
de las selvas;
humildad de ocultar
su vital trascendencia.

Renunciado
esplendor de color coronando
la floresta;
la raíz
recatada se arropa
con pelaje mimético
de los pardos y grises
que propicia un vacío de luz.

Ingeniera raíz
horadando el compacto sustrato
la aguzada caliptra
hasta el eje amarrar en la hondura;
equilibrio al gravoso
zarandeo
otorgado a la planta
por la puja exterior.

Absorbente radícula
de la lluvia atmosférica
obligada a tomar,
a robar en disputa,
y sorber los nutrientes de sales
que disueltos del suelo
vitalizan
del arbusto su garbo exterior.

Enterrada reserva
de sustento para rehacerse
al rigor de los yermos estíos;
almacén de recursos
en los climas cambiantes;
paulatina asunción
del destino
sin reflejo a mostrar.

Vulnerable raíz
al furor de parásitos
contendientes por sobrevivir
a su expensa,
necesario de ser suprimidos
por deber sostener la riqueza
vegetal
que tapiza el planeta.

Inestética del paraíso
escondido
invisible a la luz natural,
peculiar panacea
contrapuesta al apuesto exterior
que orgulloso a los ojos expone
armonía de formas,
trascendente color.
 

II

Primigenio mundo
material,
entroncado misterio en la causa
del efecto total,
diminutas partículas
de invisible presencia
computables del todo a la parte
integrante del cuerpo real.

La aparente sustancia compuesta
nominada
como ser singular
aglutina incontables moléculas
avenidas a cooperar
sin señal de su génesis
sin razón del porqué
se asociaron a un fin trascendente.

Naturales raíces vigentes
por la ciencia intrincadas de hallar
constituyen el reto continuo
del saber
tras allá de la física
relativa al efecto evidente,
contrastable,
del objeto habitual.

Encubierto existir
desvelado carilla a carilla
por el genio que cuanto conoce
evidencia el acervo de bienes
que percibe sin son de entender
su razón:
enigmático substrato
de genial existencia.

Incontables los astros del cielo,
incontables los átomos
del planeta habitado,
la rutina de cada jornada
enmascara
laberintos científicos hoscos
a la acción periférica
de la senda a seguir.

Adhesión de la causa a obrar
la secuela de sí,
inherente a cada ínfimo ser
afiliando al total universo
cada efecto capaz
de prestar subsistencia
esencial
al imperio del fin.

Creativa y precisa
formación de la cosa
arbitraria de ser
deshilvana la ruta indiciaria
que pudiera ofrecer
un raíl conductor
despojado
de intuición prospectiva.

Misterioso y oculto silencio
en la unión de la parte en el todo
que define el objeto complejo
perceptible al sentido.
Aparente quietud
en un cosmos vorágine
desampara a la mente
de apresar la raíz inherente.
 

III

La conciencia de modo enigmático
desentraña el mensaje alumbrado
conductor del efecto moral,
el dominio del fin alcanzado
o  la quiebra
--pesadumbre de ser--
del objeto anhelado
por el yerro en el acto de obrar.

Ocurrente intelecto incorpóreo
enraizado en el don natural
evalúa el sentir,
reflexiona la duda,
aprehende el provecho a cobrar
de la acción de interés,
rectifica quimera que embauque
la razón del deber.

Determina el carácter
la firmeza de actuar que define
el talante
manifiesto hacia fuera de sí,
como exótico objeto de juicio
a la criba social
que cuestiona la forma distante
del común proceder.

Cocinar la presencia en el mundo
atesora saber y alegría
en el alma interior,
en el cuerpo presente en el fin
a alcanzar
gobernando las horas de acción
que sostiene
el pasivo inconsciente.

Estructura profunda
subyacente a la línea
divisoria del cuerpo formal,
paraíso del libre albedrío
superando el concurso obligado
del raudal vasallaje al placer
por su origen
concausal.

La innegable ilusión de vagar
un espacio infinito
en un tiempo impreciso
convulsiona los hitos posibles
de quebrar la maraña
imperante que oprime el afán
reactivo
predispuesto a lograr.

Significa lo oculto
lo inefable,
lo atrancado al sentido
necesario de fiel reflexión;
contenido que excede
el confín del vital continente
reducido
a manera de obrar material.

Patrimonio intangible,
facultad escondida del alma
en función selectiva
escogiendo el deber,
memorial de los éxitos,
retentiva del fiasco
sin opción de olvidar.
La conciencia: justicia interior.
 
 

F I N